SmartGolf
Cargando
Nota de Golf

Crisis del juego ¿qué crisis?

Cómo aprender de los propios errores para superar la decepción.

Compartir

Empleamos más o menos tiempo preparando las salidas al campo, ya sean de ocio, de entrenamiento o de competición. Ponemos todo nuestro empeño en conseguir un objetivo, generalmente bajar el handicap o jugar bien para ganar los partidos. Sin embargo, es posible que después de tanta constancia,  de superar satisfactoriamente cada etapa , cuando llega el momento de la verdad simplemente nos vemos condenados al fracaso. 
Hemos perdido el ritmo del swing y la concentración, nos sentimos desajustados, no acertamos en las distancias, salir del bunker se convierte en un drama, con el putt nos quedamos siempre cortos y hace varios partidos que no levantamos la cabeza. Nos inunda la depresión y pensamos en cerrar la bolsa y los palos bajo llave en el armario más recóndito de la casa. 
Pero sin duda alguna, podemos recuperarnos y volver a jugar bien. 

"Los nervios deberían desvanecerse después del primer golpe del día"

1) Superar la decepción
En primer lugar, lo que debemos hacer después de terminar con una tarjeta decepcionante es reflexionar: repasar nuestro juego, pensar en lo que hemos fallado durante el recorrido y encontrar las razones por las que hemos tenido un mal resultado. Tampoco debemos dedicar mucho tiempo a esta reflexión, para evitar que ello nos hunda aún mas en la depresión. Si lo que queremos es reducir el número de golpes, tendremos más posibilidades de conseguirlo si nos presentamos en el Tee del 1 del siguiente recorrido sin el lastre de la última vuelta, que fue un suceso para olvidar.

2) Investigar el problema 
Una vez procesado y archivado el desengaño hay que volver al entrenamiento y la práctica. Paralelamente investigaremos el orígen del problema. Como un detective privado de película hay que ir descubriendo las  pistas que nos lleven al origen de nuestro fracaso. 
En este sentido resulta interesante llevar un diario de actividades. es necesario crear un calendario donde registrar día a día los entrenamientos, resultados y torneos jugados no solo para intuir hacia donde vamos sino también para poder conocer  nuestros propios progresos, además del historial golfístico. Esto nos permitirá tomar conciencia de nuestra situación actual y conseguir así, resultados más consistentes. 

3) Planificar paso a paso. 
A la mayoría de los golfistas les gusta conseguir sus objetivos en pocos días, pero en esta vida todo cuesta más de lo que parece, y el golf no va a ser menos.
No hace falta argumentar que  se necesita seguir un proceso de aprendizaje  y de mejora paso a paso, especialmente para los golfistas que ya tengan un buen nivel.

Pongamos por caso el ejemplo de un principiante que acaba de obtener su matrícula  y juega su primer recorrido con el único objetivo  de justificar su handicap (28) y realizar 100 golpes. Ver que le va mejor de los esperado  le supondrá una gran satisfacción. Tanto es así que su motivación crece  y en un día muy inspirado  consigue terminar en 90 golpes.
Entonces, el entusiasmado nuevo golfista se sube el listón : "ahora voy a prepararme en serio para jugar de verdad, y seguro que soy capaz de bajar mi handicap a 14". Es una exageración pero no hay que olvidar  que los jugadores tienen sus propios sueños a los que, obviamente, no deben renunciar. Simplemente debería haberse marcado un objetivo más realista.  El siguiente paso para un novato podría ser mantenerse en 90, tendiendo al 85, porque proponiéndose un objetivo tan exigente , si no consigue realizarlo su entusiasmo se convertirá en decepción.
Hay que proponerse objetivos razonables y tratar de llegar a ellos en forma gradual. Siendo consistentes en nuestra preparación y capacidad podemos plantearnos el próximo torneo a tres escalas: a) un resultado que esté fácilmente a nuestro alcance, similar al conseguido recientemente; b) una mejora intermedia, que esté dentro de nuestras posibilidades pero a la vez resulte estimulante; c) una progresión difícil e importante, la cual si bien puede ser un tanto utópica proporcionará mayor satisfacción al ser alcanzada.

4) Tomar un descanso
La mayoría de los golfistas vivimos volcados sobre nuestra pasión. Ponemos mucho de nosotros mismos sobre nuestro deporte y lógicamente esperamos recoger buenos frutos de las semillas plantadas. Algunas veces trabajamos con empeño, asumiendo duras sesiones tirando pelotas en el campo de prácticas o cursos intensivos de perfeccionamiento, con la intención de mejorar más rápidamente los resultados en la tarjeta. 
Pero a veces el cuerpo dice que no puede más,  o la mente se queda bloqueada. Es el momento de tomarse un descanso de los rigores del entrenamiento y la competición. Si no aceptamos la necesidad de descansar estaremos en peligro.
Si queremos ser capaces de aprender de nuestros propios errores debemos incluir el descanso,  a modo de periodos de recuperación en los que probablemente estaremos sin tocar un palo. 

Para recargar baterías es recomendable practicar algún otro deporte, sobre todo para no perder el estado físico. Después de un tiempo prudencial se puede volver a los entrenamientos, para seguir adquiriendo destreza en el juego y habilidad en la ejecución de los golpes. 

5) Probar algo nuevo. 
Si estas empezando a sentirte frustrado con los resultados, probá algo nuevo. Podés buscar algún cambio que te estimule y te permita salir de la rutina. Por ejemplo, jugar en un campo diferente, combinarlo con un viaje turístico, jugar bajo otra modalidad de juego, cambiar de compañeros de ronda, etc.  Y si la tarjeta es lo que te crea problemas, prescindí del recuento de golpes por una temporada. En el Golf, muchas veces la satisfacción personal puede estar en aquellos golpes brillantes  que permanecen en nuestra memoria  a pesar de una mala jornada , y que nos permite mantener viva la ilusión por el juego, olvidando fácilmente lo que nos ha salido peor. Además probando algo nuevo nada se pierde.  

6) Dominar el Torneo
La concentración es algo básico para dominar un torneo; es una consecuencia de la toma de conciencia en el juego. Saber lo que queremos hacer antes de golpear la pelota constituye la clave para alcanzar nuestros objetivos. Si fallamos en un torneo no debemos desesperarnos porque ya habrá muchos otros torneos por jugar. No juzgues tu temporada solo por los malos resultados obtenidos o por los buenos.

7) Cambiar de compañeros
Alguna veces caemos en la tentación de medirnos con nuestros colegas del club. Pero si jugamos con la misma gente de forma habitual corremos el riesgo de establecer valoraciones preconcebidas. Resulta conveniente disputar torneos fuera de los campos habituales, ya que son competiciones que pueden permitir liberar tu mente y aceptar los retos que se te presenten en un campo nuevo y con jugadores desconocidos. 
De esta manera podrás concentrarte en la acción puramente física  y técnica del juego, lo cual nos puede llevar a conseguir sorprendentes resultados. 

8) Aproximarse al Maestro

Frecuentemente las cuestiones que no funcionan en tu juego surgen porque estas tan metido en él que no te das cuenta de lo que estás haciendo mal. Perder la coordinación de los movimientos, olvidar detalles técnicos, volver a antiguos hábitos, etc. Cuando hemos decidido que nadie es lo suficientemente bueno para enseñarnos nada más, quizás estemos necesitando una cura de humildad.
Recurrir a un profesor o maestro puede ayudar a evitar caer en los vicios del golfista para recuperar las esperanzas de conseguir buenos resultados. 

9) Entrenar la mente
También podés preparar tu mente para el éxito o el fracaso.  El ánimo de los jugadores debe concentrarse en el proceso del juego, más que en un resultado concreto. Es mejor acudir a un torneo pensando "estoy en forma y voy a hacerlo bien" antes que caer en la trampa de obsesionarse con un resultado que, en definitiva,  es consecuencia del proceso de tu juego. 
Afrontando un golpe difícil, si creemos que podemos hacerlo, la autoconfirmación positiva nos ayudará a conseguirlo.
en general los profesionales visualizan mentalmente cada golpe. Se dibujan a si mismos efectuando en swing, salvando el obstáculo, imprimiendo la fuerza  justa a la pelota en el impacto y la trayectoria que tomará. Se trata de ver una película para llevarla a un final feliz.
Esta sencilla práctica mental, que nos ofrece control sobre nuestro cuerpo, las emociones, y la concentración puede incorporarse como parte de las rutinas en el campo de prácticas y durante los ejercicios de calentamiento en un torneo.

10) El factor Miedo
El miedo antes de un torneo puede reducirse mediante técnicas de relajación y respiración. Pero los nervios deberían desvanecerse después del primer golpe del día, porque si permanecen  en cada golpe del recorrido lo vamos a tener crudo para que el resultado no vuelva a ser decepcionante, y casi es mejor dejarlo para otro día.
Debemos aceptar los nervios antes de la salida, pero no dejar que éstos nos bloqueen  o nos afecten negativamente. Intentá transformar esos nervios y tensión en adrenalina desde el momento en que comenzás a caminar por el campo. El ritual de calentamiento puede ser de gran ayuda ya que te  permitirán liberar gran parte de la tensión acumulada y así presentarte sereno en el Tee del 1.
Además, una completa calma tampoco es buena. Tiene que existir un equilibrio entre la tensión, como la energía interior necesaria para competir, y la relajación psicológica, que es la clave para rendir al máximo.

Por Miguel Ángel Alcaraz 

Enviar por mail
Compartir en Facebook
Comentarios de los miembros
Atencion Para dejar un comentario es necesario estar registrado en SmartGolf.

Quiero registrarme

Ya estoy registrado, quiero iniciar mi sesión