SmartGolf
Cargando

Mis pensamientos en esta Pandemia

La naturaleza siempre seguirá resguardando sus ciclos, defendiéndose de las agresiones y cada tanto, se encargará de limpiar todo aquello que la aleja peligrosamente de su esencia.

Compartir

Tiempo atrás y en el ámbito privado había escrito unas líneas dedicadas a mis nietos. Allí abordaba una serie de temas y conceptos que consideraba un especie de “legado” que yo mismo les dejaba, para ayudarlos a entender un poco mejor la vida que nos rodea, en términos económicos, religiosos, morales y recreativos (no dejaría de contarles algo de Golf...).

De aquellos escritos y justamente por lo que estamos viviendo, voy a rescatar y compartir una parte, porque me parece tiene una vinculación casi directa con este tema del ‘corona virus’ que la Tierra entera atraviesa como una nueva peste.

Coincidan conmigo o me crean un desquiciado, siento la necesidad de compartir lo que van a leer porque va más allá de un virus circunstancial, como hemos tenido en el pasado y seguramente tendremos a futuro. Me refiero más precisamente al respeto que el hombre –en términos generales- está perdiendo por la naturaleza y la vida misma, y a cómo nuestro planeta -muchas veces- nos ubica, tratando de volver a cero drásticamente su condición de ‘natural’ para que las consecuencias de los daños que le provocamos no sean definitivos.

Nadie sabe a ciencia cierta si una determinada explosión en el punto “a” determina un terremoto en el punto “b”; o si el desmonte indiscriminado de árboles en un área de la tierra, produce inundaciones o deshielos en otra parte; o si tal o cual experimento o prueba de laboratorio terminan por generar una catástrofe química que la raza humana sufrirá y ‘pagará’ con sus vidas.

Aquellas líneas decían algo así... (Dirigiéndome a mis nietos)

...La nave Tierra, sus animales y recursos.
En un fantástico contraste, en esta época ‘primitiva’ que vivimos, el hombre aún discute –por Ej.- sobre la existencia de zoológicos... de cárceles para animales que nunca jamás merecieron estar aislados. Hasta existe una actividad catalogada como ‘deportiva’, basada en la caza (matanza por placer o diversión) de animales supuestamente salvajes, que inexorablemente se irán extinguiendo y ustedes no conocerán sino a través de imágenes o viajes en el tiempo.

Nuestra brutalidad e ignorancia actual, mantiene ejemplares enjaulados, aislados de sus pares y de su hábitat; los utilizan para experimentos mortales o mutantes y se los hace sufrir como nadie lo hizo jamás. Confieso que cuando miro a los ojos a cualquier animal que sufre, me ‘sintonizo’ con su energía y me emociono mucho, me siento impotente porque son seres con sentimientos y energía propia, hasta creo que poseen alma o por lo menos, que son más elevados que muchos humanos.

Los desequilibrios materiales en el planeta, hacen que muchas personas mueran de hambre. En otros lugares de esta misma ‘casa’, malgastan vidas y dineros en guerras que sólo sirven para aumentar y sostener el poder efímero de algunas pocas personas, que dicen ser más civilizadas. La raza humana hace sufrir a los suyos, a los animales y a toda la naturaleza de una forma ininteligible, incoherente y cruel.

Los humanos engañan a sus pares, los inutiliza, los desactiva mentalmente. Los embrutece con falsas creencias, con falsos conceptos de moral y de religión, con una desnutrición sistemática desde pequeños, para que sus cerebros no lleguen a madurar o, lo que es peor, crezcan ‘torcidos’.

Nadie, ninguno, piensa en el otro como si fuese uno mismo, no existe persona sobre la tierra que pueda asegurar que ama a otra si la deja en la miseria y sin alternativas, sobre todo, aquellos que se autoproclaman o dicen ser representantes de dios, sea cual fuere su culto, raza y religión; son mesiánicos muy peligrosos.

Hasta que me vaya, llevaré la esperanza como testigo y eventual habitante de la Tierra que soy, que en algún futuro se podrá ‘sintonizar’ correctamente la frecuencia de la vida. En ese punto dominaremos correctamente la energía.

Mientras tanto, la naturaleza –siempre- seguirá resguardando sus ciclos, defendiéndose de las agresiones y cada tanto, se encargará de limpiar todo aquello que la aleja peligrosamente de su esencia.

La naturaleza gana... es una verdad gigante y tremenda; ahora mismo mientras estamos aislados en cuarentena, podemos ver por la ‘tele’ las calles, los rincones y todos aquellos sitios donde han dejado de circular personas, cómo ganó terreno el pasto, el simple yuyo que creció cada vez avanza más... cómo se puso transparente el agua de la clásica Venecia y la de algunos ríos...; cómo los animales que hasta hace unos días considerábamos salvajes caminan por las avenidas desiertas... y “los campos de Golf” que tanto respetamos y amamos, en breve se parecerán a campos de siembra, donde el pasto del fairway nos llegará a las rodillas y la perfecta carpeta de los greenes se verá transformada en hermoso nido de pájaros y bichos... así de natural, de simple y lógico: la naturaleza Gana, siempre gana.

Ojalá comprendamos el silencio y el grito desesperado de cualquier animal que sufre, que no falte tanto, estamos descubriendo métodos de comunicación entre ballenas, monos, caballos, delfines y otros tantos; una vez que podamos entenderlos… habremos podido elevar un escalón más a la raza humana. Pero para algunas especies será tarde, por nuestra propia culpa, por nuestro egoísmo, por olvidarnos que somos inquilinos y no dueños del planeta.

Hay un mensaje que deseo darles, para que a su vez lo transmitan a sus propios hijos, nietos y demás descendientes, así como yo mismo lo recibí y ahora trato de hacerlo con ustedes. También me gustaría vivir lo suficiente como para que podamos viajar juntos al espacio y compartir la visión de la Tierra desde lejos... desde una perspectiva donde todo parecerá cambiar, es difícil comprender que esa imagen que veremos se trata de nuestra casa, de ese Planeta hermoso en el que vivimos y queremos destruir. Un globito brillante que acordamos llamar Tierra, que circula por la inmensidad del espacio en un infinito celeste que bautizamos “vía láctea”, que además, forma parte de un inmenso sistema en equilibrio, que se extiende más allá de esa estrella que decretamos que se llamara “Sol”.

Ese planeta en definitiva, el que nos recibe y del que formamos parte, no es más que una Nave. Una nave interestelar impresionantemente grande, que se traslada junto a otros elementos por el espacio, con un destino, rumbo, y objetivo claramente fijado.

‘El Grande’ que diseñó y armó este brutal sistema-ecológico, un genio en Logística por cierto; además, la hizo auto-sustentable, auto-limpiable y auto-generable. Siempre habrá combustible suficiente como para que llegue a destino, con humanos que se encarguen de muchas cosas por muchos años; con oxígeno, agua y comida suficiente para que esos seres puedan regenerarse a sí mismos una y otra vez, por muchos siglos… aunque cada tanto...

Lamentablemente se presentará un proceso de “auto-limpieza” (terremotos, maremotos, catástrofes, pestes, etc.), que es indicativo de que algo salió de su curso, que no funciona bien o podría poner en peligro algún otro equilibrio del sistema por donde nos trasladamos.

Ahora mismo... nos encontramos muy ‘ocupados’ y, si no fuese por la “tregua” que impuso este virus en el mundo, seguiríamos exterminando algunas especies, contaminando el agua pura, llenando al aire y a la vegetación de polución; derritiendo hielos eternos, quemando y desmontando bosques, rompiendo equilibrios únicos e impidiendo que se cumplan los ciclos naturales.

El mensaje que la humanidad debe captar y comprender es que, en nuestra casa no podemos matar ni destruir a la familia, tampoco podemos incendiarla, ni explotarla, ni inundarla de basura, de mugre y pestilencia, porque además de nuestras futuras generaciones tenemos vecinos... y porque (por ahora) tampoco hay alternativas lo suficientemente cerca, para comenzar a viajar y mudarse, para compartir otros lugares. Eso llegará a su tiempo, en el momento justo...”

No les voy a desear buen Golf como siempre lo hago, discúlpenme. Esta vez deseo que logremos la paz interior suficiente como para pensar en lo esencial.

También deseo que cuando todo esto termine, exista la cantidad suficiente de personal de mantenimiento en los campos de Golf, como para reconvertir la selva en la que se transformó una linda cancha de 18 hoyos...

Gracias a Dios esto no durará mucho tiempo más. Que tengan mucha salud y no salgan de sus hogares.

Hasta la próxima..!!

Marcelo H. Barba
Enviar por mail
Compartir en Facebook
Comentarios de los miembros
Atencion Para dejar un comentario es necesario estar registrado en SmartGolf.

Quiero registrarme

Ya estoy registrado, quiero iniciar mi sesión