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Matthew Wolff, el golfista 1.659 del mundo, supera un récord de Tiger Woods

Gana en su tercer torneo profesional, dos antes que la megaestrella.

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 Matthew Wolff, un golfista de swing singular, raquítica experiencia -sólo había jugado tres torneos profesionales- y que no lleva un mes fuera del campo amateur, se adjudicó el 3M Open, del PGA Tour, que se celebró en Minnesota.

Con apenas 20 años, cumplidos el día en el que Tiger Woods ganó el último Masters de Augusta, salió airoso de un final fabuloso, dilucidado a tres bandas entre Collin Morikawa, otro de la new generation, y Bryson DeChambeau, el golfista científico que, además de escrutar caídas en los greenes, se interesa por la condesación de aire en la atmósfera y otros parámetros que nadie más observa.

DeChambeau, que era el contrastado con 25 años, llegó al último hoyo, un par 5 que bordea completamente un lago en sentido de las agujas del reloj, pero que se acorta con un segundo tiro de 190 metros a green, un golpe por detrás de la pareja.

Bryson apretó el hierro y aterrizó la bola a tres metros del hoyo. Metió el putt. Un eagle que le ponía en 20 bajo par y obligaba a los dos rookies a hacer como mínimo un birdie.




Ambos emplearon la misma estrategia. A Wolff le fue peor que a Morikawa, pues su bola se salió del green, a unos 12 metros de la bandera. El estadounidense de antepasados japoneses tendría cinco metros. Pero Wolff, que venía con la vitola el mes anterior de campeón universitario -título que en su día también lograron Alejandro Cañizares y Jon Rahm- tiró con la determinación de los grandes y replicó el eagle de DeChambeau.

El intento último para ir al playoff de Morikawa -no se juega un desempate en el PGA Tour desde hace 29 torneos, la racha más grande desde 2002- fue inútil. El segundo puesto de DeChambeau relega a Jon Rahm a la octava plaza del ránking mundial.

Wolff, que era el 1.659 del mundo antes de ese soberbio golpe -ahora será el 135-, igualó algo que sólo Ben Crenshaw y Tiger Woods habían conseguido hasta la fecha. Ser campeones de universidad y de un evento del PGA Tour el mismo año.

Woods necesitó cinco torneos para ganar su primer torneo del Circuito Americano -aunque ya había jugado 14 de amateur-; Wolff, sólo tres. Previamente, este curso había jugado el Abierto de Phoenix, aún como estudiante de Oklahoma State, la universidad a la que defendió, entre otros, Pablo Martín, hace unos años.

Y, mientras, sigue la insólita racha en el PGA Tour en 2019. Se han jugado 29 torneos y han ganado 28 jugadores distintos. Sólo ha repetido Rory McIllroy.

Fuente: Marca

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