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Tengo que actualizar mi equipo…

Si se preguntaron si es tiempo de cambiar o actualizar su equipo de palos de Golf... esta es una buena ocasión.

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Caminando cerca de la casilla del Starter, mientras esperaba el turno de salida, me detuve a mirar lo que ocurría en un área de práctica. No había jugadores. Sin embargo en ese momento, dos cadies que no superaban los 15 años de edad, realizaban ejecuciones con algo parecido a un “palo de escoba”, que alternaban haciendo las veces de palo de Golf…

Luego de ver los resultados logrados con ese pobre palo de madera, me sentí un auténtico ganso (para ser educado); y lamenté el hecho de no haber podido filmarlos, porque hubiera demostrado gráficamente algunas situaciones desde la lógica más pura y simple; como por ejemplo:

• Que, como dicen los que saben de márketing, todos nos comportamos como animales de consumo y nos dejamos llevar de las narices por las campañas que realizan casi todas las marcas de palos, año tras año.

• Porque al ver lo que vi, comprobé y cualquiera lo puede hacer, que no sirve de mucho adquirir la mejor tecnología en aceros, grafitos, titanios y demás elementos especiales, si aún –ni siquiera- logramos adoptar y mantener un buen swing con lo que poseemos…

• Que tampoco vale nada preocuparnos por nuestro ‘viejo’ equipo … ni impacientarnos por cambiarlo, si pensamos que con ello lograremos jugar mejor, corregir errores, pegar más largo, etc., etc.

• Que en definitiva, como lo escuché del gran Maestro (Don Roberto De Vicenzo), el problema no está en las “flechas” sino en el “indio”…

Muchos vendedores de palos (espero no lean esta nota) se molestarán por lo que digo, especialmente los del lugar donde estaba dispuesto a cambiar los míos por otros nuevos y en cambio me fui muy contento luego de atravesar por un proceso de “Fitting” con mis viejos palos (ver al vinal de la nota).

Si lo pensamos detenidamente, no existen argumentos ni razones suficientes para sostener la idea de, que para jugar un mejor Golf necesitaremos elementos nuevos, superiores, carísimos y “modificables” (esos que con un sólo tornillo nos permiten adaptarle el Loft, la dirección, el peso y hasta el vuelo) como los que últimamente vi en Internet, que llegan a incorporar un ‘Blue-Tooth’ para vincularlos al Smart-Phone y así rastrear, monitorear y grabar los movimientos de nuestro swing. Gracias a Dios no creo necesitarlos sino hasta dentro de 10 o 15 años.

Es una lástima que las tiendas no vendan un buen swing…

Sin ir tan lejos, ni transformarme en un necio queriendo comparar ‘palos de escoba’ con la tecnología actual (que me encanta y la aplaudo), los invito a divertirse y a pensar seriamente en lo que digo, mirando algunos videos y fotos antiguas de las grandes figuras del Golf que, tiempo atrás utilizaban palos con varas de madera sin tecnología, que en nada podrían compararse con lo que nos ofrecen hoy en las tiendas.

Nuevamente aparece, me invade, una sensación de equilibrio que me hace alejar de los extremos (de las escobas y de las cosas nuevas) para intentar ubicarme en un punto más sensato y lógico para tratar de identificar si los argumentos que nos empujan al cambio son en verdad tan válidos y justificables.


Ante todo adelanto que como humano que soy, tengo limitaciones con mi billetera (y me animo a pensar que muchos lo comparten), si ello no fuera así, no me alcanzaría el tiempo para comprarme lo que anunciaron ayer, no sea cosa que esos nuevos elementos escondan la magia que estoy necesitando para jugar como Tiger…

Si para los profesionales funciona, creo que también podría sernos útil que visitemos a un especialista o profesor de Golf de confianza, para que nos evalúe en dos o tres puntos clave antes de decidirnos a adquirir cosas nuevas; con el fin de confirmarnos las sensaciones de cambio que manifestamos, tan solo con observar nuestra calidad y velocidad de swing, la potencia que normalmente le imprimimos, y la precisión que logramos mantener con cada uno de los palos que actualmente poseemos.

En este sentido (tratando de ser más expeditivo), considero que en algún punto de nuestra experiencia deberíamos analizar seriamente la posibilidad de hacernos un “fitting”, o pasar por un proceso de ajuste fino de nuestras herramientas en función a nuestras propias condiciones de juego. Esto que digo se hace, funciona y da buenos resultados.

Existen profesionales y tiendas dedicadas a esa especialidad que, luego de analizar particularmente el swing, stance, vuelo de la pelota, cómo llega la cara del palo al impacto, etc., ajustan nuestros hierros y maderas para acomodarlos a nuestras habilidades y mejores posibilidades de juego.

Este ajuste o fitting, va desde adecuar el grip y largo de las varas que normalmente utilizamos (y su nivel de rigidez), hasta la posibilidad de modificar el loft, el ‘bounce’ o alguna otra característica de la cabeza de los palos, como el retoque de sus estrías, por Ej., que con el uso y el tiempo van desapareciendo.

En lo personal, por cuestiones de edad y pérdida de potencia, pude comprobar que cambiando la dureza de mis varas (de rígidas a flexibles) sólo con ese pequeño cambio, logré mejores condiciones de juego sin hacer una inversión importante. Del mismo modo, incorporé un wedge adicional (de 60 grados, un Lobwedge) que me ayuda muchísimo en los tiros cortos, en la arena y para salvar algunos arbustos que se interponen en la línea de juego.

Les deseo mucha suerte con sus elecciones futuras, tanto para el cambio de todo el equipo, como para la adecuación puntual de algunos o todos sus palos; pero nunca olviden lo que señalé al principio respecto al tema de las flechas y el indio… (del Maestro Roberto de Vicenzo).

Hasta la próxima y buen Golf.

Marcelo H. Barba
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