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Nuestro querido-inseparable "Celu"

En un intento más por lograr un buen clima de juego y además, si es posible un aceptable score, dediquémosle un par de minutos de análisis a uno de los elementos más utilizados en este siglo: El Teléfono Celular.

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 A pesar de que no termine de convencer a la mayoría de los usuarios, créanme por favor, que mientras jugamos al Golf e intentamos (a veces infructuosamente) concentrarnos en hacer un swing aceptable, en analizar las caídas de un green o en pegar un maravilloso driver... el sonido que muchas veces emite nos saca de toda abstracción y termina por irritarnos.

No voy a discutir con mis familiares ni amigos, ni conocidos o eventuales acompañantes de juego, cuando nos encontramos en un campo a punto de disfrutar sus 18 hoyos, sobre su verdadera utilidad, primero porque yo mismo lo llevo encima y a todas partes. De hecho lo considero algo inseparable de mis pertenencias, a tal punto que prefiero olvidar mis documentos, llaves o billetera antes que el celular.

Lo que trato de decir con la mayor humildad posible, es que por simple amabilidad y cortesía hacia los demás, podríamos reducir el volumen de sus sonidos o dejarlo mudo y en vibración, ya que sus sorprendentes e inoportunos “ring-tones” afectarán a los demás.

Lamentable y a su vez irónicamente, esto sucede no sólo en Golf.

Hace unos días estábamos muy contentos, compartiendo el casamiento de unos amigos, escuchando con absoluto silencio y respeto las palabras emocionantes de un religioso que recordaba momentos de la vida de la pareja, cuando en pleno silencio de los asistentes se oyó el canto de un coro que intentaba darle un marco especial a dicha boda, pero inmediatamente después y con el mismo efecto de reverberación que imponen los templos, se oyó claramente el insolente tono de un celular que reproducía a Omero Simpson gritando “Contesta de una vez...desgraciado!!!...” Luego de las miradas y gestos hacia el desafortunado propietario, que se retiraba rápidamente del sitio pidiendo disculpas como podía (tarde...), en ese día no volvimos a verlo ni a kilómetros de distancia.

Pasa lo mismo durante un solemne discurso, en el momento menos oportuno; mientras asistimos a algún evento formal; en el cine y en la mejor parte de suspenso... en fin, sucede en todos lados y aunque nos asombre, ya existen avisos de cortesía en muchos sitios, donde se solicita a todos los asistentes el apagado de sus celulares.

¿Pero por qué no hacemos nada en los campos de Golf...?

Imaginémonos las reacciones de algunos profesionales al momento de lograr su máximo nivel de concentración, por ejemplo sobre el green, si justo antes de ejecutar su putt, sonara un cómico y contagioso ritmo de cumbia desde alguno de los celulares que normalmente los rodean...

Para colmo de “bienes” la tecnología hizo -y seguirá haciendo- mucho a favor de los celu, convirtiéndolos en cuasi computadores portátiles, que nos avisan de innumerables eventos, no sólo de llamadas telefónicas, sino de redes sociales, chats, y muchos otros acontecimientos que generan alarmas y sonidos varios.

Votemos (los golfistas por lo menos) por silenciar los aparatos que llevamos encima y hagamos un esfuerzo extra por solicitarle a quienes nos acompañen en la línea que también los pongan en vibración.

Nadie debería sentirse molesto, al contrario, agradecidos no sólo por el silencio logrado, sino porque sus valiosos “tiempos de escape” de su rutina; del trabajo y de las inoportunas interrupciones familiares, se verán de alguna forma protegidos durante unas horas -por lo menos- mientras dure el inolvidable encuentro de Golf de los fines de semana; porque en realidad... si acaso existiera una verdadera y urgente necesidad de ubicarnos, siempre podrán hacerlo llevemos o no nuestro celu encima.

O probemos, por nuestra salud mental y concentración, olvidarnos nuestro celu en el automóvil por sólo unas horas...!

Hasta la próxima y excelente Golf para todos.

Marcelo H. Barba
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