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El arte de planificar el recorrido

Todos sabemos, con mejores o peores resultados, jugar un recorrido. Pero ¿cómo sacar el mejor partido en cada ocasión? Sin lugar a dudas la respuesta a esta cuestión pasa por una correcta y meditada planificación sobre los pasos a dar en cada momento del juego.

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A continuación le ofrecemos una serie de consejos útiles que le servirán para planificar su juego; ¡no los pase por alto!.

No caiga en errores comunes

Por desgracia, existen una gran cantidad de errores que comúnmente cometemos. Conózcalos para no caer en ellos:

Calle corta = Calle sencilla: uno de los errores más frecuentes es el de pensar que una calle de corto recorrido es fácil y no nos va a suponer ninguna dificultad. Opinar así sólo nos servirá para no darles toda la importancia que realmente merecen, con lo que no realizaremos el golpe que la situación requiere: trate con el respeto que merece a la calles cortas.

Lo importante siempre es la distancia:
sin duda una de las opiniones que peores consecuencias nos pueden traer. Intentar conseguir siempre una distancia de profesional resulta poco menos que absurdo. Piense en la siguiente situación: su bola ha caído en el fondo de maleza ¿cuál será su objetivo, alcanzar la mayor distancia o simplemente salir del problema? Muchos jugadores se obcecan tratando de realizar golpes de ensueño con los que conseguir ambas cosas... por supuesto esto sólo lo logran los profesionales (bueno, y en alguna ocasión nosotros, pero con un poco de suerte añadida).
Por eso, el mejor consejo es que se pare un momento antes de golpear, analice la situación y sea en todo momento muy conscientes de sus posibilidades: los milagros en golf no existen y, por desgracia, la suerte no está siempre de nuestro lado.

Perder los nervios:
nos encontramos en la situación anterior (con la bola en la maleza), antes de golpear hemos sido cautos y hemos tratado de analizar los posibles golpes... sólo pretendemos realizar un buen golpe que simplemente nos ayude a salir de esta "impertinente" maleza; pero... la bola se resiste a volar y sólo avanza unos centímetros, para volver a colocarse en una situación similar a la anterior ¡desesperante! ¿verdad? Pues bien, lo más importante en estos momento será intentar (de nuevo) no perder los nervios, mantener la calma y tratar de analizar de nuevo la situación fríamente.
Si lo hacemos podremos observar como, a pesar de que efectivamente la bola continúa en la maleza, su posición será diferente, lo que le permitirá afrontarla de distinta manera y con otro palo.
Si es capaz de no ponerse furioso, sin duda saldrá del problema (ningún jugador se ha quedado para siempre en la maleza), pero si se pone nervioso lo único que conseguirá será descontrolar su swing y, en consecuencia, ir aumentando paulatinamente los golpes ¡su tarjeta no se merece esto!.

Volar por encima del bunker:
muchos jugadores cuando se encuentran con un bunker situado justo en medio del golpe que necesitan para alcanzar el green, optan por intentar "pasar por encima", para lo cual buscan efectos y distancias que saben de antemano que les resultarán sumamente difíciles de alcanzar.
Sin duda es mucho más inteligente optar por otras opciones: considere apuntar con su bola hacia la parte del green en la que no se interponga el bunker; efectivamente, en el golf no siempre la distancia más corta es la línea recta y usted debe buscar aquellas opciones que le permitan desarrollar su juego de la mejor manera posible, sin valentías absurdas.


Establecer distancias

A pesar de tratarse de un método hasta cierto punto "rudimentario", el medir las distancias a lo largo del campo es una de las formas más utilizadas para planificar cada recorrido.
Para establecer estas distancias podemos andar a pasos regulares por todo el recorrido, desde unas ciertas marcas que nosotros mismos deberemos establecer, hasta el centro del green.
Como marcas pueden valernos muchos elementos: un árbol, unos matorrales, un poste... Éste método resulta muy útil a la hora de ayudarnos a determinar el palo que debe ser utilizado desde cada golpe: así, si la medida desde la que nos encontramos es de 140 pasos, podremos determinar sin demasiado temor a equivocarnos, que el palo más adecuado será un hierro 6.
Sin duda la tarea previa de medición del recorrido puede resultar harto laboriosa, pero sin duda los resultados posteriores merecen la pena. De hecho este método llegó a ser muy habitual entre los jugadores profesionales (el propio Jack Nicklaus preparó todo un recorrido valiéndose de las papeleras para marcar las zonas).


Localizar las dificultades

Cualquier jugador profesional que se encuentre ante el reto de conseguir un torneo, estudia previamente a la perfección el terreno, "memorizando" cada uno de los obstáculos con los que va a encontrarse ¿Por qué no hacer lo mismo?
Un paseo previo por el recorrido nos será de gran ayuda para determinar cuáles son las zonas que entrañan una mayor dificultad, de las cuales siempre conviene huir en la medida de lo posible. Para ello recuerde: no caiga en el error de tratar de colocar el tee lo más lejos posible de las dificultades que ofrece el campo, puesto que muchas veces con esta acción sólo se consigue apuntar hacia ellas, mandando la bola directamente hacia allí.


La aptitud mental

Aunque muchos no terminen de aceptarlo (y hablamos, principalmente, de aquellos que no practican este deporte), el golf es un deporte en el que son igualmente importantes las condiciones físicas y las mentales.
Efectivamente, la cabeza del jugador influye tanto en su juego como pueden hacerlo sus muñecas, sus hombros, sus pies... Por eso es tan importante estar perfectamente mentalizado antes de salir a jugar.
En esta mentalización, deberá tener en cuenta diferentes cuestiones:

La concentración, sin duda la capacidad de concentración es lo que distingue a un buen jugador de un jugador excepcional. Sólo siendo capaces de mantenernos plenamente conscientes de nuestra situación en cada momento del juego podremos actuar en consecuencia.
Para conseguir mantener esta concentración planee siempre el siguiente golpe mientras se dirige hacia el lugar donde le espera la bola; esto le permitirá llegar al momento del golpe con la mente despejada, con sus ideas claras y dispuesto a hacer el mejor de los papeles.

No obsesionarse: si lo pensamos en frío resulta absurdo que alguien se obsesione con una partida de golf... ¡ja, ja, ja! Los que piensan que es sólo un juego se equivocan, el golf va más allá y quien lo vive de verdad así lo siente. A pesar de eso no hay nada que resulte más contraproducente que el obsesionarse con una determinada partida, puesto que lo único que servirá es para añadirnos más tensión de la que ya estaremos acumulando.
Trate de pensar únicamente en cómo está disfrutando y deje que la tensión caiga sobre el rival...

Conocerse a uno mismo: saber delimitar nuestras propias limitaciones resulta básico para jugar al 100% de nuestras posibilidades. Tenga en cuenta que el golf no es un deporte de héroes, simplemente se trata de una superación personal y por tanto los límites son los que usted mismo se imponga...
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